
Amy Robsart
En el castillo de Lidcote hall, encontramos a Amy, la hija de Sir Hugo Robsart, perdidamente enamorada del caballero Roberto Dudley, con quien se ha casado en secreto y espera un hijo. Amy se dispone a abandonar el hogar paterno para ir tras su amado esposo, aprovechando que su padre parte de viaje con el poeta Tresilian, con quien su padre pretende casarla. Debido a la llegada de una carta anunciando la muerte del padre de Tresilian el viaje se suspende y trastoca los planes de fuga. Amy propone a Roberto que confiesen su matrimonio al padre, y entonce, él revela su verdadera identidad; es el Conde de Leicester y por razones que mantiene en secreto, no puede confesar la boda. El motivo que impide revelar la verdadera identidad es de carácter político, pues se ha convertido en el favorito de la Reina Isabel, lo que podría convertirlo en el próximo Rey de Inglaterra. Sin embargo, para mantener su amorío, Roberto propone a Amy huir de su hogar y le promete que pronto será presentada como su verdadera esposa. Finalmente huyen, no sin antes herir a Wayland, el hijo de la criada de Amy.
Un año después de haber escapado, Amy vive prisionera en Cumnor Hall, bajo la vigilancia de Varney. Decide escapar con la ayuda de Wayland, e ir en busca de Roberto. Disfrazada de cómica ingresa en el castillo de Kenilworth, donde el Conde ofrece un baile de bienvenida a la Reina. En el mismo lugar, se encuentra el poeta Tresilian, su antiguo prometido, quien con la ayuda de Walter Raleigh, busca, una audiencia con la Reina para denunciar a Varney, a quien considera el carcelero y esposo de Amy. Amy logra persuadir a Tresilian de suspender la denuncia ante la Reina y que le otorgue un plazo de 24 horas para poder alcanzar su plan de reencontrase con Roberto.
Walter Raleigh presenta a la Reina el memorial de Sir Hugo, para buscar resarcir la deshonra que ha recibido su hija, pero ante el obligatorio silencio de Tresillian, Varney logra encubrir todo, anunciando que Amy es su esposa y que padece una enfermedad que le impide presentarse ante la Reina. Mientras tanto, en la torre de Mervyn, Lorenzo, un criado del malvado Varney trata de abusar de Amy, quien en su huída tropieza con la Reina Isabel, y le pide protección. En esta inesperada audiencia Amy no se atreve a revelar la identidad de su esposo, siendo fiel a la promesa que ha hecho a Roberto. La Reina da por hecho que el estado mental de Amy no es el mejor y encarga su cuidado a su médico Master.
El Conde de Leicester se reencuentra con Amy, quien le exige ser fiel a su amor y no ser víctima del juego político; el conde arrepentido, promete que en la mañana su boda se hará pública. Varney lo previene de las consecuencias políticas de la ira de la Reina y, de manera clandestina, logra llevar a Amy a Cumnor Hall. Tresilian descubre la verdadera identidad del esposo de Amy, por un pañuelo que le entrega Walter Raleigh, y lo revela a la Reina, quien al sentirse traicionada comienza a dudar de las intenciones de Leicester, y envía a Tresilian y Walter en busca de Amy. Leicester sospecha del peligro en que se encuentra Amy bajo el poder de Varney
De regreso al cautiverio Varney la amenaza con asesinar a su hijo, si no demuestra su amor por él, pero ante el rechazo, opta por asesinarla. A la llegada de la comitiva enviada por la Reina, desde una alta torre, observan el vestido blanco con que la bella dama ha caído al abismo.
Llevada a escena por el Laboratorio Escénico Univalle, Grupo de Creación e Investigación del Departamento de Artes Escénicas, bajo la dirección de Alejandro González Puche, música original de Alberto Guzmán y escenografía de Pedro Ruiz, la obra se estrena en el marco del IX Simposio Internacional Jorge Isaacs, el creador en todas sus facetas.