
Para mi empiezas con la estrella
La poesía es un misterio que felizmente no puede ser develado. Ese misterio lo encarnaba Gerardo Rivera de la manera más luminosa; todo su ser era poesía y cuando esa poesía se vertía en palabras, parecía estar descifrando lo más recóndito de la naturaleza humana, lo más incógnito de este universo que nos toca vivir. Su ‘corazón en penumbra’ guardaba una música secreta que se expresaba en la noche, en las hojas de los árboles, en los pájaros, en la lluvia, en sus gatos.
Para mí empiezas con la estrella
Corazón en penumbra
para mí empiezas con la estrella
con tus árboles perdidos
con las naves de oro
de tu alto sueño
Tu final será bello
en tu secreta música
con esos labios que arden
hacia la noche y los cedros
Corazón en penumbra
no quites de mí esta piedra
Gerardo Rivera